Algunos perritos utilizan cascabeles luminosos.

beware

Eran las once de la noche de un día de semana. Había tomado la precaución de hacer una digestión larga y tranquila, que le diera tiempo. Pelusa le miraba y ladraba, recorría la sala, una y otra vez.

Buscó la correa y el collar con el cascabelito que alumbraba al moverse. Salieron.

La mujer de sus sueños innombrables entraba al edificio. Pelusa no mide ni 50 centímetros. Ella comenzó a subir los escalones, desnuda, para él. Pero era tarde. Su dignidad se había extinguido como el bombillito débil dentro del cascabelito del perro. Ahí estaba él, paseando un perro minúsculo a las 11 de la noche. Ella no era estúpida, sabía que  aquello no era tierno. Era la vida aberrante y cruel.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s